“La Presidenta cumplió con uno de los compromisos centrales de su programa de gobierno al presentar la iniciativa de Reforma Electoral. Independientemente del resultado Legislativo; el envío de la propuesta representó el cumplimiento de una promesa política.
Ante el rechazo de la Reforma Constitucional, se anunció la presentación de un Plan B que retoma alguno de los principios fundamentales de la propuesta original; este nuevo planteamiento, se centra en tres ejes principales: el primero, consiste en disminuir los privilegios en los Congresos Locales; el segundo, busca establecer límites a los recursos destinados a los ayuntamientos; el tercero, pretende fortalecer los mecanismos de consulta popular”. (EL HERALDO 16/03/26)
Hay cuestiones que no se pueden someter a consulta popular, como disminución y/o ampliación de impuestos, los presupuestos , el costo de las elecciones y muchas otros aspectos; porque de hacerlo se caería en un estancamiento e imposición de trabas que harían muy difíciles para sacar adelante las tareas; a eso se le llama engaño, demagogia y populismo. Ninguna medida impopular tendría éxito; pero puede impedir muchos procesos, acciones ejecutivas y necesidades de la población.
En la disminución de privilegios, todo mundo podría estar de acuerdo, a excepción de las élites políticas; pero en lo que se conoce del Plan B , no las tocan; pues de las Cámaras Federales no se dice una palabra y es en esos lugares donde se resguardan las verdaderas élites; o sea, que todo recae en las Entidades Federativas, Congresos Locales y Municipios.
La promesa de campaña de la Presidenta, no se puede elevar a la categoría de programa de gobierno, su propuesta no contribuye a mejorar la democracia ni atenta contra la corrupción; no es con disminución presupuestal como se va a evitar los financiamientos ilegales, con recursos fiscales, lavado de dinero o compras a futuros; hoy, en este País hay muy pocos que hacen algo por la democracia si no reciben algo a cambio; si en verdad se quiere proceder contra males endémicos, se deben de discutir alternativas al régimen de Partidos, Instituciones anquilosadas que corresponden a necesidades políticas de hace más de 100 años, se deben cambiar las condiciones de clientelas, presiones y compras del voto, mientras esto no se haga, los Partidos que pretenden ser hegemónicos, siempre necesitarán de rémoras, paleros y Partidos satélites , es una simbiosis necesaria, sin ellos no se alcanzan las hegemonías; pero la Presidenta no podía perder el debate, la simulación del acuerdo es para no exhibirla, pero no cambia absolutamente algo.






