Ahora sale el loquito Marx Arriaga a convocar a una revolución educativa contra el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y detrás de él, Andrés Manuel López Obrador, el expresidente que no se aguanta sin el protagonismo y sin estar a dale y dale, en lucha de poder con la presidenta Sheinbaum y su equipo cercano.
Marx Arriaga argumenta para fincar su desplante mediático que el actual Gobierno pretende privatizar la educación.
Puras mentiras, porque el actual Gobierno morenista es el suyo, que utiliza los libros de texto gratuitos más para enaltecer la figura de su jefe AMLO y su 4T, que los valores integrales del sistema educativo nacional.
En su momento, esas modificaciones fueron muy criticadas por los expertos académicos, pero eran tiempos de la terquedad y de los desplantes de AMLO, y la Secretaría de Educación los pasó con revisión populista y no académica.
Ahora, Marx Arriaga reaparece con una narrativa incendiaria contra la SEP, pero con claro tinte político. Abrirle otro boquete a la presidenta Sheinbaum para demostrarle quién sigue mandando: su jefe Andrés Manuel López Obrador.
Al mismo tiempo, desviar la atención mediática del escándalo del hijo de AMLO, el otro junior que nadie sabe en qué trabaja, como Andy y el menor Jesús Ernesto, a quien apodan “el Chocoflán”, quienes se dan una vida de nuevos ricos, contraria a la honestidad y a la honrada medianía que pregonaban.
José Ramón fue captado al salir de una tienda de lujo en Houston, pero antes el angelito ya había dado de qué hablar, luego de que se hizo pública la residencia de lujo en la que vivía con su esposa, propiedad de un magnate petrolero texano con contratos millonarios en Pemex que le otorgó AMLO.
La pose de Arriaga finalmente es otra embestida del grupo lopezobradorista que se resiste a ser desplazado por el actual Gobierno federal de Sheinbaum.






