México.- Fernando Valenzuela marcó una época en las Grandes Ligas, dejando un legado imborrable durante su década con los Dodgers de Los Ángeles. Ganador del premio Cy Young, Novato del Año, campeón de la Serie Mundial, seis veces convocado al Juego de Estrellas, y autor de una temporada con 20 victorias y un juego sin hit ni carrera, Valenzuela no solo brilló en el diamante, sino que desató una fiebre conocida como la «Fernandomanía» en 1981.
Sin embargo, a pesar de estos impresionantes logros, Valenzuela nunca fue elegido para el Salón de la Fama de Cooperstown, el máximo honor para un beisbolista en las Grandes Ligas. Cumpliendo con los requisitos establecidos —haber jugado al menos 10 temporadas en las Ligas Mayores y retirarse cinco años antes de la elección— Valenzuela apareció en la papeleta de votación en 2003 y 2004. No obstante, solo alcanzó un 6.3% y 3.8% de los votos, lejos del 75% necesario para ingresar al Salón de los Inmortales.
A pesar de los esfuerzos de los fanáticos, quienes incluso lanzaron una campaña en change.org en vísperas de la ceremonia del Salón de la Fama de 2022, Valenzuela no logró entrar a Cooperstown. Esta falta de reconocimiento ha generado debates, especialmente considerando el impacto cultural y deportivo que Valenzuela tuvo en el beisbol y su papel como embajador de México en las Grandes Ligas.
Donde sí tiene un lugar asegurado es en el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El 13 de noviembre de 2014, Valenzuela fue entronizado junto a figuras como Daniel Fernández, Ricardo Sáenz y Cuauhtémoc Rodríguez, un honor que reconoce su corta, pero notable carrera en la Liga Mexicana, donde fue Novato del Año en 1979 con los Leones de Yucatán.
Aunque Fernando Valenzuela no haya sido inmortalizado en Cooperstown, su legado sigue vivo en la memoria de los aficionados y en el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, donde su figura es un símbolo del deporte tanto en Estados Unidos como en México.







