Cada que viene a Coahuila Alejandro Moreno recibe shampoo de cariño como en ningún estado del país.
Cuestionado a más no poder por los exlíderes nacionales del PRI, Alito encontró un priismo de Coahuila unido frente a la elección a gobernador el domingo cuatro de junio. Unido en torno al primer priista Miguel Riquelme y a quien prácticamente ya es su candidato a gobernador, Manolo Jiménez. Y es una unidad que se logra a base del ejercicio de la política en los tiempos y las decisiones, como dicen los priistas, en el camino institucional.
Así un Jericó Abramo o un Román Alberto Cepeda, con intereses legítimos, han entendido que solo en unidad su partido político -el que les dio la oportunidad de ser lo que son, diputado federal y alcalde de Torreón, respectivamente- podrá mantener la gubernatura.
Alejandro Moreno se lleva de Coahuila tareas que debe emprender ante la dificultades que afronta su partido político en otros estados de la república.
En política nunca se acaba de aprender, Alito, y Coahuila te pones la muestra, las batallas electorales que vienen son para el PRI un gran reto: mantener el Estado de México y Coahuila.
Frente al partido presidencial llamado Morena ambos son fuertes retos pero sin duda por resultados de Gobierno y por candidatos, Coahuila aventaja al Estado de México. Sin unidad todo se pierde.







