En una servilleta blanca se reflejó el sentir popular: “Estamos con usted, el pueblo está con usted para que nos siga defendiendo”.

La servilleta con el mensaje fue abierta después de que una mujer la dejó en la mesa; eso fue lo que pidió como condición.

En la mesa debatían tres propietarios de medios de comunicación de radio, televisión y de prensa escrita; era una comida de trabajo.

En otra mesa del restaurante, dos personas identificaron a uno de los tres y una de ellas se animó y escogió la servilleta para el mensaje.

En la opinión pública nacional permea la iniciativa de la consejera jurídica del Gobierno federal sobre el derecho de las audiencias.

Peligroso que venga del Gobierno y no de la comisión reguladora, que es autónoma respecto al Gobierno.

El derecho a las audiencias ya existe, pero hoy tiene un sentido de censura, igual que en Venezuela.

Quebranta la libertad de expresión y amenaza a la radio, a la televisión y amenaza a los medios de comunicación escritos y hasta las redes sociales.

¿Quién determina qué es verdad o mentira?

El Gobierno pretende asumir ser juez y eso huele a censura y hasta a la grave posibilidad de sanción, que no sería otra que retirar las concesiones a los medios de comunicación incómodos, los que critican.

Hoy existe la figura del derecho a réplica, hoy la autorregulación norma el criterio periodístico, siempre sujeto a riesgos, como lo muestra el número de periodistas asesinados en los gobiernos morenistas.

Ante esa amenaza, producto de la crítica que va en aumento, el nuevo esquema propuesto pretende acallar a la radio y a la televisión, por lo pronto.

Por eso, la señora se animó a dejar esa servilleta con la frase: “Estamos con usted, el pueblo está con usted para que nos siga defendiendo”.