Estados Unidos.- La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para 2026, se perfila como un proceso complejo en el que el papel de China influirá de manera determinante. Analistas anticipan que las conversaciones no serán meramente trilaterales, ya que los intereses comerciales y geopolíticos de la región norteamericana estarán marcados por la competencia con el gigante asiático. Temas como el origen de capitales, las reglas de contenido regional y los sectores estratégicos podrían redefinir el equilibrio del acuerdo comercial.
En este contexto, especialistas advierten que la revisión no será un simple ejercicio técnico, sino una renegociación que pondrá a prueba las alianzas entre los tres países. México buscará mantener el carácter de libre comercio del tratado y prolongar su vigencia por otros 16 años, mientras que Estados Unidos y Canadá podrían presionar por ajustes regulatorios en áreas sensibles como energía, telecomunicaciones y justicia. La postura estadounidense se ve reforzada por el respaldo de las grandes corporaciones agrupadas en la Business Roundtable, que exigen mayores garantías legales y de inversión.
Los principales ejecutivos de compañías como Apple, General Motors y JPMorgan Chase han expresado su preocupación por las reformas judiciales y energéticas impulsadas en México, al considerar que limitan la competencia y favorecen a empresas estatales. Su presión hacia Washington busca condicionar la renovación del T-MEC a cambios estructurales que aseguren certidumbre jurídica y reglas equitativas. Con ello, la revisión de 2026 podría transformarse en un escenario de tensiones diplomáticas y económicas que definirán el rumbo del comercio norteamericano durante la próxima década.






