Guerrero.- El Tren Maya, proyecto insignia del Gobierno federal, continúa operando con una dependencia casi total de recursos públicos. Durante 2024, los ingresos por venta de boletos y souvenirs alcanzaron apenas 275 millones de pesos, mientras que los gastos operativos sumaron 2 mil 837 millones de pesos, lo que representa un desfase financiero de más de diez veces. Este escenario mantiene vigente la discusión sobre la viabilidad del proyecto y los tiempos que podrían requerirse para que funcione sin subsidios.
El comportamiento económico del Tren Maya refleja un reto estructural: se trata de un servicio turístico de alto costo cuyos precios actuales no cubren los gastos operativos. Analistas advierten que, con las tendencias actuales de demanda, podrían pasar entre 10 y 20 años antes de que la operación alcance un equilibrio financiero. Mientras tanto, el Gobierno tendría que continuar absorbiendo un déficit anual cercano a los 2 mil 500 millones de pesos, que podría acumular pérdidas por 25 mil millones de pesos en una década.
Ante este panorama, el mantenimiento del Tren Maya implica un gasto considerable dentro de un presupuesto federal limitado. Aunque no se prevén incrementos drásticos en tarifas en el corto plazo, los especialistas señalan que, a mediano plazo, podrían ser necesarios ajustes en los precios para reducir el déficit. La expectativa es que, con el tiempo, el proyecto demuestre beneficios económicos, sociales o turísticos que justifiquen el financiamiento que requiere cada año.






