Vaticano.– En un emotivo y contundente mensaje de Pascua, el Papa Francisco hizo este domingo un llamado urgente al cese del fuego en Gaza, la liberación de los rehenes y la ayuda humanitaria a las víctimas del conflicto. Debido a problemas de salud derivados de una infección respiratoria, el mensaje fue leído por el maestro de ceremonias, Diego Ravelli, mientras el pontífice permanecía en el balcón de la logia central de la Basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición Urbi et Orbi.

«Que cese el fuego, que se liberen los rehenes y se preste ayuda a la gente, que tiene hambre y que aspira a un futuro de paz», fue el clamor del papa argentino, quien se mostró especialmente preocupado por la situación en Medio Oriente y los ataques a civiles e infraestructura humanitaria.

Cercanía con cristianos de Gaza y condena al antisemitismo
Francisco expresó su cercanía con las comunidades cristianas de Gaza, así como con los pueblos palestino e israelí, afectados por un conflicto que ha provocado una “dramática e indigna crisis humanitaria”. Asimismo, manifestó inquietud por el creciente antisemitismo global:

“Me siento cercano al sufrimiento de los cristianos en Palestina y en Israel, así como a todo el pueblo israelí y a todo el pueblo palestino (…) Me preocupa el creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo”.

El pontífice también destacó la coincidencia este año entre la Pascua católica y ortodoxa, que será celebrada el mismo día en la Iglesia del Santo Sepulcro, y expresó su deseo de que desde allí «se irradie la luz de la paz sobre toda Tierra Santa y sobre el mundo entero».

El Papa no solo centró su mensaje en el conflicto de Gaza, sino que extendió su preocupación a otros escenarios de violencia, como Siria, Líbano y Yemen, país que calificó como víctima de una de las peores crisis humanitarias prolongadas. Condenó firmemente los ataques contra civiles, hospitales, escuelas y trabajadores humanitarios:

“Ante la crueldad de los conflictos que afectan a civiles desarmados (…) no podemos permitirnos olvidar que lo que está en la mira no es un mero objetivo, sino personas con un alma y una dignidad”.

Llamado al desarme y al uso pacífico de los recursos
En su mensaje pascual, el pontífice también rechazó la carrera armamentista mundial y criticó el uso de recursos para fines bélicos:

“La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme. La exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme”.


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En este sentido, instó a los líderes políticos a «no ceder a la lógica del miedo que aísla» y a canalizar recursos hacia causas como la lucha contra el hambre, el desarrollo humano y la solidaridad internacional:

“Estas son las armas de la paz: las que construyen el futuro, en lugar de sembrar muerte”.

Con este mensaje, el Papa Francisco reafirma su rol como voz global por la paz, el diálogo y la justicia, en un contexto internacional marcado por la violencia, el desplazamiento forzado y la desesperanza.