Rubén, “Alito” y Carolina significan los pasivos que no necesita Manolo Jiménez. Los tres y sus allegados tienen que hacerse a un lado por el bien de su partido político. Tratar de inmiscuirse, es no medir el escenario de la elección de gobernador del cuatro de junio. Es el presidente AMLO contra el gobernador Riquelme, así de sencillo.
El uno, el gobernador, el primer priista, es un eficiente operador político que teje fino para llegar en unidad y ganarle al candidato de Morena, hasta sin la alianza con Acción Nacional. Para Rubén y Carolina, lo mejor que les podría pasar es no meterse en Coahuila, ya que vienen perdidos con “Alito” en Hidalgo. El PRI Coahuila tiene a su mejor candidato en Manolo y lo menos que necesita es cargar piedras pesadas del pasado.
En su pasada visita a Saltillo, la maestra Elba Esther Gordillo se reunió con el gobernador Riquelme. Del encuentro se arrojan resultados de apoyo de las y los maestros de las secciones cinco, 35 y 38 a Manolo Jiménez. La relación entre Riquelme y la maestra Gordillo es de confianza mutua.
El nuevo distrito federal, el ocho, coloca a Chema Morales como el candidato natural del PRI a diputado. Ese distrito tiene como su sede a Ramos Arizpe, pero también contempla General Cepeda, Parras, Arteaga, Viesca, Matamoros y una parte de Torreón.
Ahora viene otro desafío para el alcalde de Saltillo, Chema Frausto: los taxistas quieren aumentar de 30 a 32 pesos el llamado banderazo. Después del aumento de dos pesos en el transporte público que no contempló a adultos mayores y personas con discapacidad, los taxistas presionan a su Cabildo. No toman en cuenta el oficio político de Chema y no lo han medido bien. Al tiempo, se ponen a mejorar su servicio o adiós concesiones que serían privatizadas para que, por fin, Saltillo tenga un transporte digno.






