Lo que nos faltaba. Si bien el Gobierno de López Obrador se ha caracterizado por las malas estrategias en temas prioritarios como la seguridad y la salud, solo nos faltaba que mandaran 50 años atrás la educación en este país.
En un hecho por demás autoritario y muy al estilo de la 4T (es decir, por sus tamaños) decidieron cambiar el modelo educativo empleado hasta ahorita, para implementar «La Nueva Escuela Mexicana».
Dentro de este modelo, que cabe mencionar que ni los profesores lo entienden porque nadie se los ha explicado, habrá que agregarle el escandaloso tema de los Libros de Texto Gratuitos.
Todo empezó en el mes de mayo cuando la Unión de Padres de Familia denunció que los libros para este próximo ciclo escolar no los habían revisado, es más ni la opinión les pidieron, promoviendo así varios amparos pues aseguran que tienen una perspectiva ideológica que viola los derechos de los niños.
El 31 de julio el Poder Judicial le pidió a la SEP que frenara la elaboración de estos libros y que tenían 24 horas para hacerlo.
Y es que los libros para empezar están plagados de errores ortográficos.
Por si esto fuera poco los libros han sido fuertemente criticados por contenidos que confrontan clases sociales y por momentos adoctrinan a la niñez a corrientes políticas populistas; y hay quienes dicen que hasta comunistas.
Si bien la educación en México requería un cambio, tenía que ser gradual, con tiempo suficiente primero para que los maestros entiendan de qué trata todo esto, y segundo para que los libros con los que trabajaran fueran exhaustivamente revisados por expertos, por algo la información de cómo se elaboraron está reservada a cinco años.
Ojalá se detenga la distribución porque si de por si los niños ya traen un retraso significativo que les dejó la pandemia, un capricho de tal magnitud podría ser desastroso para su educación.







