México.- Un violento asalto a casa habitación sacudió este viernes a los vecinos de la colonia Cocoyotes, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Tres sujetos armados irrumpieron en un domicilio de la calle Jaguar, donde sometieron con extrema saña a los residentes, manteniéndolos cautivos mientras desvalijaban la propiedad.

El incidente, reportado por Azteca Noticias, pone de relieve la creciente inseguridad en el norte de la capital y la revictimización que sufren los ciudadanos a manos de las autoridades.

Crónica de una agresión brutal
De acuerdo con los testimonios recabados en la escena, los delincuentes ingresaron de forma violenta y, utilizando armas de fuego, amagaron de inmediato a la propietaria y a uno de sus familiares. A pesar de que la mujer suplicó clemencia, asegurando que no contaba con dinero en efectivo, los agresores procedieron a:

  • Someter y amarrar: Las víctimas fueron privadas de su movilidad y obligadas a permanecer en el suelo.
  • Saquear el inmueble: Durante varios minutos, los sujetos revolvieron habitaciones y vaciaron cajones en busca de objetos de valor.
  • Causar destrozos: El rastro de violencia quedó evidenciado en muebles rotos y pertenencias esparcidas por toda la vivienda.

«Ignoraron cada súplica. Fue una saña constante el tiempo que nos tuvieron amarrados en nuestra propia casa», relató la víctima afectada.

Escándalo policial: Oficiales piden «no denunciar»
Lo que inició como un episodio traumático se convirtió en una muestra de negligencia institucional cuando elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) arribaron al lugar. En lugar de facilitar el acceso a la justicia, los uniformados dieron una recomendación que ha generado profunda indignación:

Los oficiales indicaron a la familia que no presentaran su denuncia ante el Ministerio Público hasta que estuvieran «completamente seguros» de quiénes habían sido los autores del asalto.

Esta sugerencia ha sido interpretada por los afectados y expertos en seguridad como una táctica para evitar el registro de delitos y «maquillar» las cifras de criminalidad en la alcaldía. La familia denunció sentirse en total desprotección, ya que se les impuso una carga de investigación que corresponde a la Fiscalía.