Sinaloa.- Culiacán, Sinaloa, vivió una oleada de violencia que paralizó por completo el municipio. Los enfrentamientos armados en las zonas de La Campiña y Costa Rica afectaron severamente las actividades cotidianas, incluyendo el cierre de escuelas, comercios y el transporte público. La Cámara de Comercio reportó que alrededor del 90% de los negocios, como tiendas de abarrotes, supermercados y gasolineras, permanecieron cerrados debido al temor a la violencia.
La suspensión del transporte urbano dejó a numerosos ciudadanos varados, mientras que los empleados del ayuntamiento encargados del área de Aseo y Limpia también cesaron sus labores. El gobernador Rubén Rocha Moya confirmó la muerte de un civil y cuatro personas heridas, incluidos dos militares. La situación se actualizó posteriormente con dos fallecidos, el robo de 12 vehículos y el aseguramiento de otros más. A pesar de los esfuerzos por controlar la situación, Rocha Moya recomendó a los residentes permanecer en sus casas si no era estrictamente necesario salir.
El conflicto, atribuido a la disputa por el control de Culiacán entre Ismael Zambada Sicairos, conocido como El Mayo Flaco, y Los Chapitos, se intensificó tras la presunta traición de Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán. El especialista José Andrés Sumano Rodríguez del Colegio de la Frontera Norte explicó que la violencia es una manifestación de la lucha interna entre estos grupos y advirtió sobre la posibilidad de una escalada en el conflicto. Aunque la situación ha comenzado a normalizarse, el futuro de la violencia en la región sigue siendo incierto.







