Chiapas.- Una profunda consternación sacude al estado de Chiapas tras confirmarse el hallazgo sin vida de la pequeña Ariana Scarlett Velázquez Cruz, de doce años de edad, en el municipio de Ostuacán. El trágico desenlace ocurre días después de que su abuela, Mirian Cruz Alpuche, fuera localizada muerta en las mismas inmediaciones serranas, luego de que ambas salieran de su domicilio el pasado diecinueve de octubre para realizar labores de campo en un rancho cercano y no regresaran a su hogar.

Las acciones de localización concluyeron durante la mañana de este veintitrés de octubre tras un intenso despliegue interinstitucional en el que participaron elementos de Protección Civil de Chiapas, la Fiscalía General del Estado, la Secretaría de Seguridad del Pueblo y efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional. La búsqueda contó con el apoyo de herramientas tecnológicas de reconocimiento aéreo y la intervención de la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate con los binomios Nazca y Tornado, quienes rastrearon los caminos de difícil acceso y veredas por donde caminaron las víctimas.

El origen de la tragedia se remonta al inicio de la semana, cuando la abuela de cincuenta y cinco años y la menor caminaron hacia un predio ubicado a unos treinta minutos de la ranchería Ribera Tanchichal. Tras perder todo contacto con ellas, la familia y decenas de pobladores emprendieron extensas brigadas comunitarias de rastreo que se prolongaron por más de treinta y dos horas, culminando en un primer momento con la localización del cuerpo de la adulta mayor a la orilla de un arroyo, envuelto en bolsas y cubierto con una lona. Pese a que se mantenía la esperanza de hallar con vida a la niña mediante la activación de la Alerta Amber, las autoridades confirmaron el fatal hallazgo sin precisar mayores detalles sobre las causas del deceso ni identificar aún a probables responsables.

Este lamentable hecho pone en evidencia una alarmante problemática de seguridad en la entidad chiapaneca, donde tan solo en los últimos diez días se ha registrado la desaparición de al menos otras tres menores de edad en los municipios de Copainalá, Comitán y Tuxtla Gutiérrez. La acumulación de estos casos coincide con reportes de organizaciones civiles que señalan a Chiapas como una de las entidades del sureste mexicano con mayor incidencia en la desaparición de niñas y adolescentes, generando un urgente reclamo de justicia y mayor protección para las infancias en la región.