Perú.- Se trata del doble feminicidio de la empresaria Jenny Jessica Rojas Aranda y de su hija de doce años, asesinadas el 13 de abril en Tarapoto, Perú.
El acusado perdió 10 kilos y pensaba que por el hecho se usar cubre bocas pasaría desapercibido, pero la coordinación de la policía fronteriza de Bolivia, Chile y Ecuador fue fundamental y así de dio con el paradero del principal sospechoso que ya contaba con 10 denuncias anteriores por violencia.

El día 12 de Abril una cámara de vigilancia fue testigo del momento en que Cesar La Barrera de 55 años salía de la vivienda de su expareja Jenny Rojas, acompañado por ella y conduciendo su vehículo, la empresaria había terminado hace pocos días su relación con el sintiéndose víctima de un aprovechamiento económico y ese día acordaban verse por última vez, ya que el regresaría a Lima, pero Cesar no regresaría a la capital, si no a la vivienda en Tarapoto de su expareja horas después y sin ella.
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Aprovechando que la hija adolescente de Jenny había quedado sola en casa, ahí según el informe forense, la ultrajo y la asesino esperando la llegada de Jenny para también matarla, robando sus pertenencias, además ganó tiempo escribiendo en nombre de las víctimas desde sus teléfonos a los parientes despertando así todas las sospechas.
Apodado “El mil rostros”
Con más de 10 denuncias por violencia psicológica y física en el pasado, Cesar había tenido muchos cambios de rostro en esta historia.

Al ser registrado el GPS del vehículo fue desatado todo un despliegue policiaco, fueron dos meses de operativos a lo largo y ancho de Perú, por lo que el sujeto que ya era identificado decidió cambiar nuevamente su apariencia siendo en esta ocasión tan drástico que sería difícil su identificación de no ser por el seguimiento que la policía estaba realizando; el dinero se le había acabado y la policía estaba seguro que pediría ayuda, así que el 8 de junio asistirá a la casa de su madre, donde la policía ya lo estaba esperando y así es como fue capturado.
Cesar señaló al hermano de Jenny como presunto responsable del crimen ( adjudicando una supuesta herencia) diciendo que el sólo había recibido ordenes de su excuñado estando bajo los efectos de estupefacientes, pero la policía con pruebas rápidamente lo desmintió.
La sociedad en Perú espera que su captura conlleve también a la pronta detención de los más de 18 feminicidas que hoy siguen estando en la lista de los más buscados siendo parte de “La Otra Pandemia”








