El cine de Pedro Almodóvar no es necesariamente sencillo de ver. El director español se ha caracterizado por retar a los espectadores sin la necesidad de imágenes shockeantes, un gran despliegue de producción o una cámara vertiginosa, pero siempre haciendo abstracciones de tópicos humanos con su peculiar y plástico lente. Tampoco es que los guiones tengan giros impresionantes que dejen boquiabiertos a los cinéfilos, pero de alguna manera logra que la simpleza y la cotidianeidad tenga tintes feroces, increíbles, trágicos, dolorosos y bien cimentados.

Para ser justos, no soy un gran seguidor del trabajo de Almodóvar, pero reconozco que con pocos elementos mantiene cautivo al público con sus producciones. Madres Paralelas resulta una mezcla extraña de elementos que pueden funcionar, enredados con tintes novelescos y un trasfondo crudo sobre la guerra civil española.

El problema es que la combinación de temas tiene sentido pero resulta sumamente forzada, despegando al espectador del planteamiento y proponiendo un tono que va y viene sin cerrar un planteamiento, resultando en una de las cintas menos Almodóvar de su filmografía.

El argumento de la película es relativamente sencillo: dos madres dan a luz en un hospital en Madrid y terminan siendo buenas amigas, giros del destino las colocan bajo el mismo techo mientras tratan de develar una serie de secretos que ambas guardan, además de buscar la manera de recuperar los cuerpos de sus familiares muertos durante la dictadura Franquista.

Con las historias paralelas avanzando (ironía que resulta más forzada), parece que en algún momento el argumento explotará en un punto álgido, pero las resoluciones carecen de sentido y suceden solo por suceder. El espectador difícilmente entenderá las motivaciones de los personajes ya que no existe un clavado profundo a la mayoría de las motivaciones para continuar interactuando, pero si existen razones para sus acciones iniciales.

Las actuaciones de Penélope Cruz y Milena Smit resultan un tanto secas, pero tal vez más por la dirección de actores que por decisión propia. Cuando las escenas pasan de recitar diálogos sin mucha emoción a mostrarnos acciones de movimiento, la fluidez en la película vuelve un poco.

La química entre las protagonistas existe y es tangible, pero la manera en que reaccionan ante las situaciones nos devuelve al cuadro plástico que lentamente, y por más de dos horas, dibuja el director español.

La fotografía es limpia y nítida, llena de saturación de colores que contrasta con el dramatismo del argumento; elementos que son característicos de Almodóvar. El problema es que después de decenas de cintas utilizando una misma paleta termina cansando el estilo, asemejándose mucho más a una replica de si mismo con elementos que funcionan que la implementación de un estilo.

Todo lo que aparece a cuadro separa muy bien al personaje del decorado, pero la manera de encuadrar no permite entender el sentimiento de los actores cuando intercambian palabras. No es que sea una mala cinematografía, montaje o diseño de producción, es que el tono parece no cuajar en ningún momento.

Ahora bien, la intención del director de demostrar que las víctimas de la guerra civil siguen dejando huella en España es claro. La intención de hacer una antítesis o paradoja entre las madres que buscan a sus hijos y las madres que buscan una nueva manera de entender la maternidad es obvia. El verdadero agujero se encuentra cuando ninguna de estas historias llega a un clímax en conjunto.

El tercer acto da la sensación de resolver el planteamiento, pero también deja la duda si era necesario integrar toda la parte media de la cinta para contar esta historia, o tal vez si había otra manera de acercarse al argumento con otro tipo de tratamiento, en lugar de extender tanto una anécdota que se pudo resolver en instantes.

Al final Madres paralelas no es ni por asomo una mala cinta, al contrario, resulta bastante bien hecha pero con una cantidad de tropiezos que te deja un hueco de insatisfacción al saber la mano por quien está realizada la producción.

La cinta fue nominada a dos premios de la Academia y viene de ganar algunos galardones por mejor actriz, además de decenas de nominaciones que parece que rinden tributo más a la figura del director que a la misma cinta.

Para los Oscar cuenta con la nominación de Penélope Cruz a mejor actriz, además de entrar en la terna de mejor banda sonora, cuestión que parece en realidad extraña; el score completo de la cinta parece un bucle tenso que sinceramente no aporta mucho más a la película.

A mi parecer, la estatuilla para la española se antoja complicado, sobre todo porque la Academia premia la popularidad o les da la bienvenida a algunas actrices. Siguiendo el segundo punto por el que otorgan los premios, es casi seguro que será Kristen Stewart quien se coronará este año, aunque el mérito de Olivia Colma en La Hija Perdida tenga más peso por interpretación. 

Antes de calificar a Madres Paralelas tal vez sería buena idea recordar que exigir a los directores que una tras otra vez entreguen joyas invaluables del séptimo arte no es probable, plausible ni realista. A pesar de ello Almodóvar hace un trabajo decente, pero falto de la brillantez y subversión que lo caracteriza, dejándonos con la expectativa de ver su siguiente producción. 

Si te gusta las cintas de Pedro Almodóvar no querrás perderte esta cinta, tal vez no te encante como sus sucesoras, pero los elementos que hacen que ames al director sí están presentes por toda la cinta. Si es tu primer acercamiento con el director español, tal vez sea mejor idea que comiences por algo más de su filmografía. 

Calificación: 7.9