Francia.-  El emblemático Museo del Louvre permaneció cerrado al público este lunes, un día después de un audaz robo matutino que ha dejado al mundo del arte en estado de shock. Un grupo de ladrones enmascarados y vestidos como obreros de la construcción irrumpió en la Galería Apolo y logró sustraer un botín de joyas históricas de valor incalculable.

La fiscal de París, Laure Beccuau, confirmó este lunes que las autoridades barajan la posibilidad de que el osado golpe haya sido un encargo de un coleccionista privado, lo que sugiere la participación del crimen organizado.

“Estamos considerando la hipótesis del crimen organizado”, declaró la fiscal a BFM TV. “Solo cuando estén detenidos y comparezcan ante los investigadores sabremos qué tipo de orden tenían”.

El asalto ocurrió en plena mañana del domingo. Tres ladrones accedieron a una ventana del segundo piso utilizando un elevador de canasta y lograron cortar las vitrinas de alta seguridad con motosierras a gasolina, todo ante la mirada atónita de empleados y visitantes.

El grupo logró sustraer ocho de los nueve objetos que pretendían robar. Entre las piezas históricas desaparecidas se encuentran:

  • Una tiara de diamantes y zafiros.
  • Pendientes de zafiro y un collar de la reina María Amelia y la reina Hortensia.
  • Un collar de esmeraldas y pendientes de María Luisa, segunda esposa de Napoleón Bonaparte.
  • El nudo del corpiño de la emperatriz Eugenia.

Curiosamente, el noveno objeto, la corona de la emperatriz Eugenia, fue abandonado durante la huida. Más desconcertante aún es que los ladrones pasaron por alto el famoso diamante Regent, valorado en más de 60 millones de dólares. «No tengo explicación», reconoció Beccuau.

El presidente de la Casa de Subastas Drouot, Alexandre Giquello, destacó la magnitud del botín, señalando que el solo hecho de que la corona abandonada valga varias decenas de millones de euros indica el valor monumental de lo sustraído.

A pesar de que las alarmas de la galería se activaron y el personal del museo reaccionó con rapidez, los delincuentes lograron escapar e incluso intentaron prender fuego a la grúa utilizada para dificultar su rastreo.

Mientras el Louvre, el museo más visitado del mundo, suspende temporalmente sus actividades, la esperanza reside en que las joyas, si son un encargo privado, aún estén íntegras y puedan ser recuperadas, en un misterio que apenas comienza a desvelarse en el corazón de París.