Justo en el momento en que el rector Salvador Hernández Vélez apaciguó las aspiraciones legítimas de Jorge Alanís, Octavio Pimentel, Alfonso Yáñez, entre otros, surge un movimiento de ajedrez.

A iniciativa de Eva Hernández y de Sandra López Chavarría y secundada por directores de escuelas y facultades, llega al consejo universitario una novedosa iniciativa.

Reformar la ley orgánica de la Universidad Autónoma de Coahuila para que haya equidad de género, es decir abrir la posibilidad de que, por primera vez en su historia, la rectoría la ocupe una mujer.

Ya habíamos dicho aquí que la presión llegó desde la Unidad Laguna, al momento en que, apoyada por el cacique Manuel Medina, Sandra López obtuvo casi 12 de los 13 mil votos para reelegirse al frente de la Unidad Laguna.

Ahora, la iniciativa a la ley orgánica en pro de la equidad de género es otra presión para borrar a los actuales aspirantes.

Al mismo tiempo, le mete presión al futuro gobernador del estado – clara alusión a Manolo Jiménez – sobre quién debe suceder a Hernández Vélez.

Aunque podría aceptarse la iniciativa, pero para después del siguiente rector, la maniobra es válida desde la óptica de que la equidad de género es un derecho y hasta obligación para los partidos políticos.

Además, de manera natural y por su capacidad, la mujer ocupa ya cargos importantes en todos los sectores sociales. Se trata de un camino irreversible que ahora no le es ajeno a la UAdeC.

 Veremos cómo se da el tratamiento de abrirle el camino a una dama y cerrarlo de golpe y porrazo a los genuinos aspirantes. Travesura, sí, legítima, también.