Bien dicen que “no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla…”, y es que por fin después de un año de espera, los juegos olímpicos iniciaron, pero esta vez de manera muy diferente a cómo estábamos acostumbrados.

Fue emotiva, especial e histórica la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de Tokio 2020; en donde esta vez no se escuchaban aplausos, porras, ni gritos de apoyo a un país, de apoyo a mi México, a nuestro México. Los deportistas desfilaron en esta ocasión dentro de una nueva normalidad, con cubre bocas, un estadio con al menos 900 personas entre mandatarios políticos y parte del cuerpo de organización. 

Había sentimientos encontrados, por una parte la felicidad de los deportistas que participan en esta justa deportiva y buscan obtener una medalla para su país, mejorar sus tiempos o establecer un récord olímpico, y por otra parte el sentimiento de tristeza recordando un año difícil, un año en donde se perdió a un amigo, hermano o hasta un hijo. 

Muchas fueron las persona que perdieron la vida tras la pandemia del COVID-19,  con una ceremonia sin tanto lujo, el anfitrión de estos Juegos Olímpicos homenajeó a quienes ya no están con nosotros, a quienes continúan en la lucha, y a todo el cuerpo médico que se mantuvo de pie durante el año 2020 y parte 2021.

Sin duda alguna, una ceremonia que quedará marcada en la historia de los Juegos Olímpicos.