De la pena ajena, pasa a lo indignante y luego a lo aberrante: un gobernador que extorsiona a empresarios, y el otro que asegura es el espíritu de Carlota y no una mujer desnuda en Palacio de Gobierno.

Alejandro Armenta, gobernador morenista de Puebla, amenazó a una empresa inmobiliaria que si no le dan dos hectáreas de terreno, por las buenas, les va a expropiar cuatro.

Amenaza: igual a expropiación, igual a extorsión, igual a pago por derecho de piso, igual a delincuente con título de gobernador.

Al morenista por poco le faltó sacar la pistola para vestir su amenaza igual que los delincuentes.

Pobres empresarios de Puebla que conviven y soportan a este tipo de malhechores que ignoran la importancia de las inversiones para generar empleos.

Y de Puebla, el Mirón lo invita a San Luis Potosí, donde el gobernador verde morenista, Ricardo Gallardo, se le salió de control la travesura.

Una mujer desnuda se asomó desde uno de los balcones de Palacio de Gobierno y alguien la grabó y la subió a las redes.

La respuesta del gobernador fue espiritista: es el espíritu de Carlota, ya los empleados han escuchado ruidos en esa área del Palacio.

De seguro la anda buscando Maximiliano, le respondieron sus detractores en redes sociales.

Todavía, el “góber travieso” se atrevió a informar que contratará a una médium para contactar al espíritu de la mujer desnuda.

En ambos casos, priva la incredulidad y el asombro. Y en los dos es necesario preguntarle a los ciudadanos de Puebla y de San Luis Potosí si sus gobernantes cumplen con su trabajo o se la pasan con tonterías.