Ramos Arizpe.- Corría el año de 1976 y Don Carlos Valdés, entonces de 17 años de edad, se preparaba para representar el papel más importante de su vida.
Movido por la fe y el amor, llegó a la Iglesia de San Nicolas Tolentino, en Ramos Arizpe y sin más se ofreció para personificar a Jesucristo, el hijo de Dios, en el primer viacrucis que se realizaría en esta comunidad.
Fue así como comenzó esta aventura que marco su vida para siempre. Se diseñó entonces un libreto y con tan solo un grupo de 20 jóvenes, un viernes Santo, se llevó a cabo la primera representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo en aquella pequeña iglesia del centro de la ciudad.

Fueron cuatro años consecutivos los que Don Carlos representó a Jesús en este viacrucis, padeciendo y viviendo en carne propia el dolor y el sufrimiento de quien dio la vida por nosotros, una experiencia que volvió a repetir años más tarde y que dejaría una huella imborrable en su mente y su corazón.
La paz que ese acontecimiento trajo a su vida es indescriptible, de acuerdo con Don Carlos.
Hoy, a 49 años de ese primer viacrucis, que ya es toda una tradición, vuelve a sentir ese inmenso amor a Dios, pero también esas espinas en su cabeza y esa mirada de misericordia en los otros.







