Bien dicen que la justicia es darle a cada quien lo que merece, y en ecos de la pasada elección esta frase queda a la perfección para los traidores, quienes recibieron lo justo, pero por parte de la ciudadanía.

Un claro ejemplo de ello es Shamir Fernández, que, siendo diputado federal y muy querido por el equipo central de la Laguna, al cambiar de partido hasta lanzó a su esposa como candidata a diputada local y sufrió la peor derrota.

Otro caso fue Noé Garza Flores, que desde hace años comenzó a traicionar a quienes les dieron espacios y finalmente se fue del lado de Ricardo Mejía, y los resultados fueron desastrosos.

Casos como el de Paloma de los Santos, que primero anduvo promoviendo la Alianza del PRI y el PAN y al final se fue a Morena para terminar en el tercer lugar, son la muestra perfecta de que el electorado los puso en su lugar y la justicia los llevará a donde pertenecen.

Y como en todos lados se cuecen habas, también en la oposición se dieron varias traiciones que tuvieron los mismos malos resultados, como en Piedras Negras, cuando Jacobo Rodríguez le dio la espalda a Lenin Pérez para irse con Morena como candidato a diputado local y perdió estrepitosamente.

También está el caso de Edgar Sánchez, en San Pedro, quien ya había caminado un buen tramo con el Partido Verde y finalmente volteó el rumbo con Morena, para perder la diputación local y quedar en ridículo con una votación muy baja.

Otro personaje al que le llegó la justicia fue a Remberto Castro, en Sabinas, quien después de haber recibido todo el respaldo de Movimiento Ciudadano, partido por el cual hasta logró una regiduría, se cambió a las huestes del PT para prácticamente cavar su tumba política.