El Partido Liberal de Canadá, liderado por el primer ministro Mark Carney, ganó las elecciones federales del lunes 28 de abril, marcadas por un ambiente político tenso debido a la guerra comercial y las amenazas de anexión por parte del presidente estadounidense Donald Trump.

Aunque lograron el 43.7 por ciento de los votos frente al 41.3 por ciento de los conservadores, los liberales no alcanzaron la mayoría absoluta en el Parlamento, lo que obligará a Carney a negociar con partidos menores para gobernar.

Su victoria fue impulsada por un giro repentino en las encuestas tras la renuncia de Justin Trudeau y el ascenso de Trump, factores que movilizaron el voto liberal y nacionalista.

Carney cuenta con experiencia como gobernador de los bancos centrales de Canadá y Reino Unido pero sin carrera política previa. Centró su campaña en defender la soberanía canadiense y contrarrestar las políticas de Trump, prometiendo medidas económicas para reducir la dependencia de Estados Unidos.

En su discurso de victoria, abogó por la unidad nacional y advirtió que su país enfrenta un nuevo orden geopolítico.

La noche electoral también trajo consigo la derrota del líder conservador Pierre Poilievre, quien perdió su escaño, así como la renuncia del jefe del NDP, Jagmeet Singh.

Durante los comicios, más de 7 millones de canadienses votaron por adelantado, en parte como respuesta a los comentarios de Trump sobre convertir a Canadá en el estado 51 de la Unión.