Al margen del grave riesgo de que los migrantes haitianos sean utilizados por la delincuencia organizada, existe otro peor : los contagios de covid.

Los migrantes traen un desgaste impresionante, producto del largo viaje, la mala alimentación y un estado emocional de estrés constante, propio de la supervivencia.

Son hombres, mujeres y niños cuya capacidad inmunológica es muy baja y están expuestos al virus del covid, y en consecuencia, a morir.

Las autoridades de salud del estado han buscado alternativas, para prevenir contagios. Sin embargo, la naturaleza del problema social migratorio impide que disminuyan los riesgos de contagio, por el contrario, las posibilidades aumentan.

Es un tema de salud grave que el Gobierno federal evadió desde el sur de nuestro país, bajo criterios de irresponsabilidad total.

Tan es así, que a su ingreso ni siquiera les han aplicado pruebas de covid, para tener un control sanitario.

La marea de migrantes haitianos ya invadió nuestra frontera y ya generó el cierre del puente internacional entre Acuña y del Río en Texas.

Y podría ocasionar un contagio masivo de covid y muertes. Ya en este momento nadie sabe si hay contagios, porque no les han aplicado pruebas.

Por donde lo ves, se trata de una enorme irresponsabilidad del Gobierno federal que, primero, expone a los haitianos a la delincuencia organizada, miente al asegurar que tiene permiso de residencia temporal, no les aplica pruebas de covid y los orilla a vivir en las ciudades fronterizas, Piedras Negras y Acuña, donde no hay condiciones para darles empleo y servicios básicos.

La crisis migratoria ha expuesto, una vez más, la negligencia de otra mentira; la cuarta transformación.