Ciudad de México.- En el vasto y siempre expansivo panorama de las expediciones cósmicas, SpaceX se encuentra urdiendo un plan audaz que podría metamorfosear la órbita terrestre baja en un fresco epicentro de actividades lucrativas. La atención se halla enfocada en su inmenso cohete, el Starship, cuya concepción ha hechizado la imaginación global y que, una vez concluido, quizás erija un nuevo patrón para las ulteriores incursiones espaciales, tanto estatales como empresariales.
Mientras SpaceX progresa incansable hacia la manufactura de una máquina apta para trasladar seres humanos y pesadas cargas a la Luna y Marte, a la par de erigir una constelación mundial de satélites Starlink, la compañía ha estado explorando otro horizonte tentador: la opción de establecer su propia estación espacial de carácter comercial aprovechando el diseño del Starship. Este concepto no solamente ha captado el interés de la comunidad espacial, sino que también ha avivado el entusiasmo de la NASA, que contempla en ello una ocasión para llenar el vacío que se originará tras la desmantelación de la Estación Espacial Internacional (EEI) después de 2030.
Aunque todavía en sus estadios iniciales de evolución, el emprendimiento referente a la estación espacial Starship ha sido integrado al esquema del Programa de Asociaciones para Potenciar Capacidades Espaciales Comerciales (CAPSEC, siglas en inglés) de la NASA. A través de esta iniciativa, la agencia espacial está fomentando la cooperación con siete firmas empresariales, entre las cuales figura SpaceX, con el fin de catalizar la expansión de productos y servicios emergentes que pudieran estar al alcance en los próximos cinco a siete años. Aunque no recibirá financiamiento directo, SpaceX será asistida por el gobierno con experiencia y apoyo técnico para materializar su visión.
El propio cohete Starship constituye un testimonio de la perspectiva revolucionaria que caracteriza a SpaceX. Ideado para ser íntegramente reciclable, se compone de dos fases: Super Heavy, dotada de 33 propulsores, y la etapa superior Starship, designada para la órbita. Esta maravilla de la ingeniería en acero inoxidable ostenta el potencial de trasportar hasta 150 toneladas métricas de carga aprovechable o ser reaprovisionada en órbita para misiones más distantes, tales como exploraciones de la Luna o Marte.
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