Luego de los ataques de civiles armados a las fuerzas estatales y municipales de seguridad en Hidalgo; Saltillo; Torreón y Monclova, de volada se volvió a sentir el embate de las redes sociales para desinformar y propiciar el miedo colectivo.

Grabaciones y videos de hasta cinco años atrás, donde se advierte del riesgo de tiroteos, junto con amenazas que en nada ayudan y que sólo pretenden confundir a la población, sobre situaciones reales que las autoridades policiacas atendieron muy a tiempo.

Cierto que hay tensión en los límites con Tamaulipas, Nuevo León, Durango y Zacatecas. Se trata de zonas donde la delincuencia organizada lanza mensajes, como se demostró en Hidalgo, Saltillo y Torreón, de que pretenden ingresar a Coahuila.

La postura firme del gobernador Miguel Riquelme Solís dimensionó el escenario difícil, pero también sirvió para enviar un mensaje claro a la población, de que tenemos un gobierno que nos cuida.

Sin embargo, en las redes sociales se ha tratado de generar una dimensión de alerta máxima, que no sobra, pero que sí busca exagerar con fines de inestabilidad social.

Hacia mucho tiempo no se recibían preguntas sobre si es verdad tal o cual mensaje , o si el video es actual o de años atrás, en los peores tiempos de la inseguridad, hace ocho años.

También, han vuelto las expresiones de personas que aseguran escuchar tiroteo y persecuciones.

Insisto en la importancia de mantenernos atentos, pero no caer en el miedo colectivo que promueven las redes sociales con información vieja y alarmista.

La política de seguridad pública del estado da el margen suficiente en el mantenimiento de la tranquilidad social, aún y cuando se den esos intentos de los delincuentes por regresar a nuestro estado, actitud que es permanente y que, como respuesta, recibe la acción rápida de los encargados de la seguridad pública.

En nada abona para bien, el replicar información falsa que solo provoca la inestabilidad que no tenemos.