Ciudad de México.- La fortificación de la frontera entre Egipto y la Franja de Gaza por parte del gobierno egipcio ha elevado las tensiones en la región, mientras que altos funcionarios israelíes enfrentan críticas desde Washington por declaraciones consideradas «inflamatorias e irresponsables». Las advertencias realizadas por Francesca Albanese, principal experta de la ONU en asuntos palestinos, en octubre pasado, sobre una posible «limpieza étnica» en Gaza, parecen cobrar fuerza.
En el contexto de una invasión militar israelí que ha casi deshabitado el norte de Gaza y avanza hacia el sur, ministros clave, como Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, han expresado públicamente su apoyo a la despoblación de Gaza y la colonización con judíos. Estas posturas, ya conocidas de antes, adquieren mayor relevancia al ser reiteradas desde el gobierno.
El 31 de diciembre, Smotrich mencionó en una entrevista que el escenario post-guerra cambiaría si se redujera la población palestina en Gaza, abogando por una presencia civil israelí en el territorio. Ben Gvir, en una reunión de su partido Poder Judío, abogó por «impulsar la migración de los residentes de Gaza» como la «solución correcta». Estas declaraciones provocaron una respuesta del Departamento de Estado de EE. UU., calificándolas de «inflamatorias e irresponsables».
Las declaraciones del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien sugirió enviar a los palestinos a países de América Latina y África, también generaron alarma, aunque el Departamento de Estado asegura que no reflejan la política oficial de Israel. La experta Francesca Albanese ha utilizado términos árabes como «Nakba» y «Naksa» para describir expulsiones masivas pasadas, acusando a Israel de intentar justificar nuevas acciones en nombre de la autodefensa. La comunidad internacional sigue de cerca la situación en Gaza ante el temor de una escalada de tensiones en la región.







