Estados Unidos.- El periodista y comentarista político estadounidense Tucker Carlson encendió la polémica internacional al afirmar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta fuertes presiones por parte del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para autorizar un ataque nuclear táctico contra una instalación subterránea iraní. Según la versión difundida por Carlson en redes sociales, el objetivo propuesto sería el complejo de Montaña Pickaxe, ubicado en el centro de Irán, donde informes de inteligencia de Israel afirman que se han reanudado las actividades de enriquecimiento de uranio. Las aseveraciones del comentarista no cuentan con confirmación oficial por parte de la Casa Blanca, el Pentágono o el gobierno israelí, y contrastan con las recientes declaraciones del mandatario estadounidense, quien desestimó públicamente el uso de armamento atómico.

De acuerdo con el análisis presentado por el comunicador, la instalación iraní se encuentra protegida por cerca de noventa metros de granito sólido, una profundidad que impediría su destrucción mediante bombas convencionales de penetración. Ante este escenario técnico, Carlson sostuvo que la única opción militar para colapsar los túneles radicaría en el empleo de una bomba nuclear, añadiendo que Netanyahu mantendría un contacto telefónico diario con la administración estadounidense para impulsar la ofensiva. La narrativa atribuye la postura del líder israelí a su compleja situación política interna, sugiriendo que busca consolidar el respaldo gubernamental en la Knéset para asegurar su permanencia en el poder y evitar procesos judiciales.

El informe también expone una marcada división dentro del gabinete y del equipo de seguridad nacional en Washington frente a la estrategia con Teherán. Mientras funcionarios como el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff favorecen mantener las vías diplomáticas, figuras como el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el director de la CIA, John Ratcliffe, son señalados por el periodista como simpatizantes de una postura de mayor confrontación militar.

Finalmente, Carlson advirtió que la ejecución de un ataque con armas nucleares por primera vez desde mil novecientos cuarenta y cinco desataría consecuencias devastadoras a nivel global, incluyendo una posible escalada hacia un conflicto internacional de gran escala. Además del impacto geopolítico y el riesgo de radiación en el Golfo Pérsico, el comentarista alertó sobre repercusiones económicas de severidad global, citando afectaciones recientes a buques petroleros en el estrecho de Ormuz y el peligro inminente de una recesión mundial derivada del desabasto energético y la interrupción en las rutas de comercio internacional.