Jalisco.- El futbol mexicano de la Liga Premier (Tercera División) se vio empañado por un violento episodio de abuso de poder protagonizado por el presidente municipal de Autlán, el priista Gustavo Robles Martínez. De acuerdo con el reporte oficial, el edil, junto con su jefe de gabinete y personal de seguridad, agredió físicamente e intimidó de muerte al cuerpo arbitral tras el empate 1-1 entre Guerreros Autlán y Los Cabos United.
Los hechos, ocurridos en el estadio de la Unidad Deportiva Chapultepec, escalaron a tal grado que los silbantes tuvieron que permanecer atrincherados en sus vestidores durante más de una hora, temiendo por su integridad física.
Al finalizar el encuentro de la jornada 23, el alcalde Robles Martínez ingresó al terreno de juego escoltado por sus guardaespaldas. Según la cédula arbitral firmada por el central Alan Eduardo Contreras, el edil impidió la salida de los colegiados con una actitud sumamente agresiva.
“Yo soy el presidente municipal y a Autlán se le respeta. Aquí no van a venir a hacer sus pendejadas… ya estuvo bueno de sus pinches mamadas”, fueron las palabras de Robles Martínez consignadas en el acta oficial.
Durante el altercado, la situación pasó de las palabras a los golpes. Mientras los árbitros intentaban refugiarse en el centro del campo, un elemento de seguridad del alcalde y otra persona no identificada agredieron físicamente a los asistentes Jorge Quintero y Jacinto Muñiz.
La violencia no terminó en el campo. Una vez que los árbitros lograron llegar a los vestidores bajo custodia policial, el jefe de gabinete del gobierno municipal, Arturo Eleuterio Vera Rodríguez, irrumpió por la fuerza para lanzar amenazas directas de represalia si los hechos eran reportados a la federación.
“Más les vale que no reporten nada… porque ya los tenemos ubicados. Sé dónde viven y voy y los saco de sus casas, cabrones”, sentenció Vera Rodríguez ante el equipo arbitral.
Debido al nivel de riesgo, los colegiados debieron esperar una escolta de seguridad pública para poder abandonar el municipio y el inmueble deportivo tras sesenta minutos de encierro.







