Cuba.- Tras 90 días de sequía energética y una economía al borde del colapso, el petrolero ruso ‘Anatoli Kolodkin’ atracó este lunes en el puerto de Matanzas. El buque transporta 100 mil toneladas de crudo (equivalentes a más de 700 mil barriles), lo que representa el primer suministro de gran escala que recibe la isla en el último trimestre, marcando un hito en la crisis que atraviesa el Caribe.

El arribo se produce en un contexto de extrema tensión, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suavizara inesperadamente su postura respecto al bloqueo energético que él mismo endureció tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado enero.

El ‘Anatoli Kolodkin’, propiedad de la corporación Sovkomflot —empresa sancionada por EE. UU. desde 2024—, zarpó del puerto ruso de Primorsk el 9 de marzo. Su llegada a Matanzas, a unos 100 kilómetros de La Habana, fue confirmada por el Ministerio de Transporte de Rusia a través de la agencia Interfax.

A pesar de que Rusia había planteado el envío como una «misión humanitaria», el movimiento representaba un desafío directo a la orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero, la cual amenazaba con aranceles a cualquier nación que suministrara combustible a Cuba.

La declaración de Trump: «Tienen que sobrevivir»
En un giro que ha desconcertado a analistas internacionales, Donald Trump declaró este domingo que no se opondría a la llegada del crudo ruso.

«¡Tienen que sobrevivir! (…) No tengo ningún problema», aseguró el mandatario estadounidense, aunque minimizó el impacto político del envío al afirmar que el gobierno cubano está «terminado».

Esta «luz verde» de Washington ocurre después de meses de presión máxima sobre La Habana, con el objetivo de forzar reformas económicas y políticas. Sin embargo, el impacto social de los apagones prolongados y la parálisis económica parece haber forzado esta concesión humanitaria temporal.