México.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reafirmó su plan de reconstrucción en Guerrero tras la devastación provocada por el histórico huracán Otis, que ha dejado un saldo de 46 muertos, a pesar de las preocupaciones expresadas por el sector privado, que ha destacado la necesidad de más tiempo y recursos adicionales.
En su conferencia de prensa diaria, el mandatario defendió su enfoque al afirmar: «Estamos brindando apoyo a todos, pero nuestra prioridad es ayudar a las personas más desfavorecidas, que constituyen la mayoría. Hay aquellos que han perdido sus hogares, sus pertenencias, y carecen de elementos básicos como estufas, refrigeradores y camas. Por lo tanto, debemos centrarnos en ayudar a esta población primero».
El Gobierno de México presentó una estimación de 61,313 millones de pesos para costear las reparaciones y proporcionar apoyo social en el estado sureño de Guerrero después del paso de Otis el 25 de octubre. Además, el presidente López Obrador se ha comprometido a «poner de pie» a Acapulco antes de la Navidad.
Sin embargo, la agencia Fitch calculó pérdidas catastróficas por valor de 16,000 millones de dólares, mientras que las cámaras empresariales prevén que la reconstrucción de Acapulco, una de las ciudades más afectadas y turísticas de México, podría llevar hasta dos años y requerir hasta 300,000 millones de pesos.
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El presidente justificó su enfoque al afirmar que da prioridad a las personas más necesitadas, pero también indicó que se incluirá a pequeños y medianos empresarios, así como a pequeños comerciantes y pescadores en el censo que se está llevando a cabo. Destacó que hay apoyo para todos, y mencionó que el Gobierno está trabajando para que las aseguradoras paguen el 40 % de los daños que afectaron a más de 300 hoteles lo más pronto posible. Además, la Secretaría de Hacienda compensará la mitad de los intereses de los créditos que las empresas contraten para las reparaciones.
El presidente también acusó a la oposición de estar detrás de las críticas y señaló que utilizar la tragedia con fines políticos y electorales es inaceptable desde una perspectiva ética y moral.







