Vaticano.- Por primera vez en tres décadas, el pincel de los restauradores volverá a tocar la piel de los frescos de Miguel Ángel. El Vaticano anunció el inicio de una intervención profunda en «El Juicio Final», la monumental obra maestra que preside el altar de la Capilla Sixtina, con el objetivo de devolverle el esplendor cromático que el maestro del Renacimiento concibió hace casi cinco siglos.

El proyecto, que tendrá una duración estimada de tres meses, se centrará en combatir el paso del tiempo y el impacto de los millones de turistas que visitan el recinto anualmente.

Rescatando la luz de Miguel Ángel
A lo largo de los últimos 30 años, partículas de polvo y depósitos ambientales han creado una pátina oscura sobre el fresco, opacando los colores vibrantes y los contrastes lumínicos de la escena que representa la Segunda Venida de Jesús.

«La nueva intervención (…) permitirá eliminar estos depósitos y recuperar así la calidad cromática y lumínica deseada por Miguel Ángel», señaló el Vaticano en un comunicado de prensa oficial.

¿Qué verán los visitantes?
A diferencia de otras restauraciones que obligan al cierre total de los espacios, la Capilla Sixtina —sede del cónclave donde se elige al nuevo papa— permanecerá abierta al público. Sin embargo, la experiencia de visita tendrá cambios significativos:

Andamios en el Altar: El fresco original del Juicio Final quedará cubierto por las estructuras necesarias para el trabajo de los expertos.

Réplica en HD: En sustitución de la vista directa, se ha instalado una reproducción en alta definición de la obra para que los turistas puedan apreciar los detalles de la composición mientras se realizan los trabajos.

El Techo permanece intacto: Obras icónicas como «La creación de Adán», situadas en la bóveda, no forman parte de esta fase de restauración y continuarán expuestas de manera habitual.