Ciudad de México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador defendió enérgicamente la controvertida toma de control por parte de la Secretaría de Marina (Semar) de tramos operados por Ferrosur, una empresa vinculada a Grupo México. Afirmó que esta acción fue plenamente «legal y constitucional», antes de explicar que se intentó llegar a un acuerdo con Grupo México antes de ocupar temporalmente las instalaciones.

López Obrador subrayó la necesidad de restituir este tramo de concesión, argumentando que la vía, propiedad de la nación, debe regresar al dominio público por motivos de seguridad nacional y en aras del interés público. Enfatizó que esta medida se ajusta completamente a los principios constitucionales y legales. El presidente también mencionó que se había buscado un acuerdo con Ferrosur, pero la única opción que se les ofreció fue el derecho de paso. Además, denunció que se llegó al extremo de ignorar las llamadas del secretario de Gobernación (Segob).

Finalmente, el mandatario dejó claro que la vía pertenece a la nación y que, aunque estaba concedida, regresará al control del pueblo mexicano. Afirmó categóricamente que este proceso es «totalmente legal» según su criterio. En el pasado, se habían logrado acuerdos similares en casos de gasoductos con deudas, que resultaron en la reducción de tarifas, así como en el mantenimiento de cárceles y carreteras.