Ciudad de México.- La perspectiva de la próxima administración federal en México se presenta sombría, según advierte Francisco Rivas Rodríguez, director del Observatorio Nacional Ciudadano. Rivas destaca importantes retrocesos en seguridad, el fortalecimiento de grupos delictivos y una creciente participación juvenil en la criminalidad. Además, señala que la actual administración será recordada como la peor en materia de seguridad y justicia, con altos índices de violencia e impunidad.
El activista insiste en que persistir en la actual ruta, con la misma lógica y gasto en seguridad, llevará a un aumento de la ya grave crisis de violencia e impunidad. Según datos de la ONG, los niveles de homicidios durante este gobierno superan incluso los registrados durante la «guerra contra el narcotráfico» de la administración de Felipe Calderón.
Un enfoque específico del informe destaca la intensificación de la violencia en Colima, que se ha convertido en un foco de conflicto entre los cárteles de la droga, exacerbando la crisis de seguridad. La Ciudad de Colima se consolidó como el estado más violento del país, evidenciando un incremento exponencial de la inseguridad, especialmente relacionado con el tráfico de drogas sintéticas.
Herencia violenta y desafíos múltiples para la próxima administración
José Medina Mora Icaza, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), sostiene que el sexenio de Andrés Manuel López Obrador será el más violento en la historia de México. Con un aumento del 50% en los homicidios en comparación con el gobierno anterior, la herencia de la administración actual se presenta como un desafío colosal para la próxima administración, que deberá lidiar con la persistencia de bandas criminales fragmentadas y la violencia generalizada.
El informe también revela la compleja situación en la frontera sur del país, donde la población se ve obligada a huir debido a la violencia generada por los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG). En este contexto, la intervención de las fuerzas armadas, en lugar de proteger a la sociedad civil, se percibe como amenazante, generando desplazamientos y confrontaciones adicionales.
La diversificación de las actividades delictivas de las organizaciones, como el tráfico de drogas sintéticas, el robo de hidrocarburos y el control de territorios, plantea desafíos múltiples que la próxima administración deberá abordar de manera integral para lograr avances significativos en materia de seguridad y justicia.







