Barcelona.- El arranque de la etapa europea de Bad Bunny no pudo haber sido más espectacular ni mediático. Tras hacer vibrar el Estadi Olímpic el pasado fin de semana, el artista puertorriqueño aprovechó sus días de descanso en Barcelona para realizar una visita turística a la monumental e icónica basílica de la Sagrada Familia, un recorrido que desató el furor de cientos de fanáticos y que regaló una de las postales políticas y de entretenimiento más inesperadas del año.
La presencia de la superestrella mundial del género urbano no pasó desapercibida para nadie, ni siquiera para las altas esferas gubernamentales. El propio presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, coincidió con el cantante en el recinto arquitectónico y no dudó en inmortalizar el momento compartiendo una selfie junto al «Conejo Malo» en sus redes sociales, dándole una bienvenida oficial muy al estilo de la cultura pop.
El intérprete de «Monaco» y «Tití me preguntó» eligió precisamente la capital catalana como el epicentro para poner en marcha los conciertos en el viejo continente de su aclamada gira internacional “Debí tirar más fotos World Tour”.
La sorpresiva aparición de Benito Antonio Martínez Ocasio —nombre real del cantante— en el templo diseñado por Antoni Gaudí provocó que decenas de seguidores locales y turistas se congregaran a las afueras de la basílica con la esperanza de conseguir un autógrafo o una fotografía, confirmando el arrollador impacto cultural que el puertorriqueño mantiene a nivel global en cada ciudad que pisa.







