Ciudad de México.- En un esfuerzo por bloquear las tácticas de evasión de aranceles por parte de China, el gobierno de Estados Unidos ha decidido imponer nuevos aranceles sobre el acero y aluminio provenientes de México, siempre y cuando estos materiales hayan sido producidos en otros países. Esta medida pretende evitar que China utilice a México como punto de tránsito para sus exportaciones, esquivando así las tarifas de importación.

Lael Brainard, quien preside el Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, anunció que estas nuevas tarifas, dadas a conocer el miércoles, se implementarán bajo la sección 232 de la Ley de Expansión de Comercio. Esta sección permite imponer restricciones a las importaciones que puedan representar una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. De acuerdo con Brainard, se impondrá un arancel del 25% al acero que no haya sido fundido o vertido en México, y un 10% al aluminio en condiciones similares.

China, que produce más de la mitad del acero mundial, es el principal objetivo de estas nuevas medidas. Además del acero, las nuevas tarifas también afectarán al aluminio proveniente de China, Bielorrusia, Irán y Rusia. Esta decisión también tiene implicaciones políticas, señalando diferencias con el expresidente Donald Trump. Brainard destacó que el actual presidente Joe Biden está cerrando los vacíos legales que su predecesor dejó abiertos, permitiendo que China eludiera las normas comerciales.

El impacto financiero de estos aranceles se espera que sea modesto, dado que sólo una pequeña fracción del acero y aluminio importado de México está en las condiciones descritas. Datos oficiales indican que Estados Unidos importó 3,8 millones de toneladas de acero y 105 mil toneladas métricas de aluminio de México el año pasado, de las cuales el 13% y el 6%, respectivamente, no fueron producidas en México.

A pesar de ello, la decisión tiene un peso significativo en el ámbito político. El senador Sherrod Brown de Ohio ha criticado la importación de acero desde México, alegando que amenaza a los trabajadores siderúrgicos estadounidenses y facilita la evasión de aranceles. Brown, que se enfrenta a la reelección contra el republicano Bernie Moreno, está utilizando este tema como un punto central de su campaña en un estado que ha respaldado a Trump en las últimas dos elecciones presidenciales.