México.- Lo que inició como un vertido localizado se ha transformado en una crisis ambiental de proporciones masivas. Según los informes técnicos más recientes, el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México se ha extendido hasta cubrir 630 kilómetros de línea de costa, una cifra alarmante que confirma la afectación total del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.
Esta zona, vital para la reproducción de especies marinas y la protección de los litorales contra la erosión, se encuentra ahora bajo una capa de crudo que amenaza con destruir décadas de conservación ecológica.
El impacto en el Corredor Arrecifal es la mayor preocupación de biólogos y autoridades ambientales. Este sistema de arrecifes es considerado uno de los «pulmones» del Golfo, albergando una diversidad biológica única que incluye corales, tortugas marinas y cientos de especies de peces comerciales.
A pesar de que la administración federal ha deslindado a Petróleos Mexicanos (Pemex) de la autoría del derrame —apuntando a un buque privado—, la paraestatal lidera las labores de limpieza. Sin embargo, la extensión de 630 km ha superado las capacidades iniciales de contención, obligando a un despliegue masivo de recursos.







