Ciudad de México.- La investigación por el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, expuso una estructura criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación que operaba mediante órdenes emitidas por altos mandos, difusión de instrucciones en chats encriptados y el uso de recursos millonarios para concretar ataques. Durante la primera audiencia contra el presunto autor intelectual, la Fiscalía detalló que el homicidio fue ejecutado por jóvenes reclutados bajo esquemas de vulnerabilidad, incluidos dos menores provenientes de un centro de rehabilitación.
Las indagatorias señalan que la instrucción para perpetrar el crimen fue transmitida por figuras de alto rango del cártel, mientras que la captación de los agresores se realizaba en espacios como Renaciendo Uruapan, donde operaba un vínculo entre integrantes del CJNG y jóvenes con historial de adicciones. Testimonios recopilados por las autoridades vinculan a Jaciel Antonio “N”, alias “El Pelón”, como responsable del proceso de selección y adiestramiento básico de los participantes, además de actuar como enlace con centros donde identificaba perfiles susceptibles para actividades ilícitas. En paralelo, los mensajes utilizados para coordinar el ataque fueron presentados como parte de las pruebas obtenidas.
En el proceso judicial también figura “El Licenciado” como presunto responsable de la planeación del crimen, junto con escoltas del alcalde que permanecen bajo investigación por posibles omisiones o fallas operativas. La reciente detención de “El Pelón” fue considerada un avance relevante para desarticular el mecanismo de reclutamiento del grupo criminal, mientras las autoridades continúan profundizando en la expansión del cártel en la región y en el uso sistemático de jóvenes vulnerables como parte de su estructura operativa.







