Sinaloa.- Lo que inició como un proyecto de desarrollo industrial en el puerto de Topolobampo se ha transformado en una batalla legal y mediática de escala nacional. Colectivos ciudadanos, organizaciones ambientales y figuras de las redes sociales han intensificado su demanda para detener la instalación de la planta de amoníaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), alertando sobre un posible ecocidio en una de las zonas con mayor biodiversidad de México.
El movimiento ha ganado un impulso sin precedentes gracias a la intervención de la influencer Daniela Rodrice, quien ha puesto como rostro de la resistencia al «Pechocho», el delfín silvestre que se ha convertido en el símbolo de la bahía.
El Pechocho: Un ícono bajo amenaza
El «Pechocho» no es un delfín cualquiera; es un ejemplar silvestre que ha vivido en soledad en una ensenada de la bahía durante más de 30 años, desarrollando un vínculo único con la comunidad local y los turistas.
Los expertos y activistas, respaldados por la campaña de Rodrice, señalan que la operación de la planta de amoníaco afectaría drásticamente el ecosistema del delfín debido a:
- Vertidos térmicos: El cambio en la temperatura del agua por los procesos industriales.
- Contaminación acústica: El ruido de la maquinaria que desorienta a los mamíferos marinos.
- Riesgo químico: La posibilidad de fugas de amoníaco que serían letales para la fauna del Mar de Cortés.
En el caso de Topolobampo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sido el escenario de constantes amparos. Los ciudadanos exigen que se respete el derecho a un medio ambiente sano y denuncian que las consultas indígenas realizadas anteriormente no cumplieron con los estándares de libertad e información necesarios.
¿Desarrollo o Conservación?
La empresa GPO sostiene que la planta generará empleos y soberanía alimentaria al producir fertilizantes en territorio mexicano. Sin embargo, para los habitantes de Topolobampo y figuras como Daniela Rodrice, el costo es demasiado alto. La influencer ha invitado a sus millones de seguidores a firmar peticiones y difundir información para proteger al delfín y el sustento de cientos de familias de pescadores que dependen de la salud de la bahía.








