Ciudad de México.- Un nuevo esquema de contrabando de combustible ha sido descubierto en México, involucrando al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y empresas estadounidenses en operaciones de diésel ilegal, evasión fiscal y riesgo portuario. El caso se centra en el buque Torm Agnes, que trasladó cerca de 120 mil barriles de diésel desde Canadá hacia México, evadiendo impuestos y regulaciones de seguridad en un puerto sin infraestructura adecuada para hidrocarburos inflamables. La operación incluyó camiones cisterna y empresas fachada que facilitaron el traslado del combustible hacia el mercado negro, con un valor aproximado de 12 millones de dólares y más de 7 millones de dólares en impuestos evadidos.

Documentos revisados por medios internacionales indican que la empresa estadounidense Ikon Midstream compró el diésel canadiense, registrándolo como lubricantes, y coordinó al menos cinco entregas marítimas adicionales hacia puertos mexicanos, incluyendo Tampico. La compañía mexicana Intanza, presuntamente vinculada al CJNG, recibió los cargamentos y gestionó la logística para distribuir el combustible mediante camiones hacia gasolineras no autorizadas, fábricas y minas, consolidando un sistema de contrabando altamente organizado.

El negocio del huachicol fiscal se ha convertido en una fuente multimillonaria de ingresos para los cárteles, superando en algunos casos al narcotráfico. Se estima que hasta un tercio del mercado de diésel y gasolina en México proviene de operaciones ilegales, generando pérdidas fiscales por casi 4 mil millones de dólares en 2024. La descarga de combustible en condiciones peligrosas ha implicado corrupción y detenciones de exfuncionarios y empresarios. Mientras tanto, empresas petroleras legítimas enfrentan competencia desleal y los precios de combustibles se ven afectados, mientras las autoridades mexicanas y estadounidenses continúan investigaciones para desmantelar la red de contrabando.