Investigadores de Reino Unido y Estados Unidos lograron modificar genéticamente a la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) para que pueda reproducirse sin necesidad de aparearse con un macho.

Este fenómeno, conocido como partenogénesis o “nacimiento virgen”, se ha observado en algunas especies animales, pero nunca antes en mamíferos, incluyendo los humanos.

El estudio, liderado por la bióloga del desarrollo Alexis Sperling de la Universidad de Cambridge, modificó genéticamente a las moscas de la fruta en tres genes específicos.

 

Después de 40 días sin haber sido fecundadas por machos, las moscas modificadas adquirieron la capacidad de reproducirse de forma asexual y tuvieron crías sin la necesidad de la presencia de un macho.

Los investigadores identificaron dos genes clave para la reproducción asexual en otra especie de mosca y lograron transferir esta capacidad a la mosca de la fruta mediante intervenciones genéticas.

El descubrimiento fue el resultado de seis años de investigación y la creación de más de 220 mil moscas modificadas, lo que representa un importante avance en el estudio de la partenogénesis y sus posibles aplicaciones en el control de plagas agrícolas.

La partenogénesis puede ser una ventaja para ciertas especies si están bien adaptadas a su entorno y este no es muy cambiante. Sus crías son prácticamente clones de la madre, lo que les confiere una mayor capacidad reproductiva. Sin embargo, aún se desconocen muchos aspectos sobre cuándo y por qué ocurre este fenómeno en el mundo animal, y en los mamíferos, incluyendo los humanos, sigue siendo un enigma.

Este avance podría tener implicaciones para el estudio de plagas agrícolas, ya que la partenogénesis es más común en insectos que pueden causar pérdidas millonarias en cultivos. El equipo de Sperling planea dirigir su investigación hacia este fenómeno para comprender cómo puede afectar a las poblaciones de plagas y qué impacto pueden tener los pesticidas utilizados en la agricultura masiva.