Veracruz.- La autopista Acultzingo-Ciudad Mendoza permanece cerrada indefinidamente tras un derrumbe masivo que sepultó el tramo con más de 150 mil toneladas de lodo y piedra. Las autoridades admiten que podría no reabrirse, lo que complica el panorama para los sectores afectados. Transportistas, que movilizan cerca de 30 mil vehículos diarios, enfrentan retrasos, aumentos en costos de operación y condiciones críticas en rutas alternas como Perote y Paso del Toro. Según José Carlos Gilibert, delegado de la Canacar en Orizaba, los operadores pasan hasta 18 horas manejando, exponiéndose a riesgos en caminos colapsados y en tramos peligrosos donde incluso se reportan asaltos.
Las pérdidas económicas ascienden a más de 100 millones de pesos, impactando principalmente al transporte de carga y al turismo. Empresarios señalan que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT) no ha presentado un plan claro para resolver la situación, lo que genera incertidumbre. Mientras se evalúan alternativas como un túnel o un camino provisional con pilotes, los avances son lentos debido a la falta de maquinaria y recursos. Además, el sector turístico ha reportado cancelaciones de hospedajes y recorridos en la región, ahuyentando a visitantes que ven inviable viajar por la inseguridad y las largas demoras en las rutas.
El desastre, ocurrido el 25 de octubre en la zona de El Mirador, destaca la vulnerabilidad de la infraestructura vial ante fenómenos climáticos y la deforestación. Las soluciones parecen lejanas, agravando las tensiones en la región. Representantes empresariales como Enrique Guillomen de Coparmex-Orizaba urgen al gobierno federal a acelerar los trabajos y asignar recursos suficientes para recuperar esta arteria estratégica que conecta el sur con el Altiplano, vital para la economía nacional.







