Nueva Delhi.- En una respuesta contundente a las recientes filtraciones en Estados Unidos, la oficina del Dalái Lama negó de forma “inequívoca” cualquier relación entre el líder espiritual tibetano y el fallecido magnate Jeffrey Epstein. El desmentido surge luego de que el nombre del Nobel de la Paz fuera detectado en más de un centenar de ocasiones en los archivos judiciales recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia de EE. UU.
A través de un comunicado oficial emitido este domingo 8 de febrero, el entorno de Tenzin Gyatso (el decimocuarto Dalái Lama) buscó frenar las especulaciones que circulan en redes sociales y medios de comunicación:
“Podemos confirmar de forma inequívoca que Su Santidad nunca ha conocido a Epstein ni ha autorizado ningún encuentro o interacción con él por parte de nadie en su nombre”, sentenció la oficina.
El comunicado subraya que los intentos de vincular al líder budista con la red de Epstein carecen de fundamento y que no existe registro de contacto personal o institucional con el financiero.
Las 150 menciones en los «Archivos Epstein»
La controversia cobró fuerza tras la publicación de registros federales donde el nombre del líder tibetano aparece citado en más de 150 ocasiones. Según el análisis de los documentos:
- Logística y presupuesto: En 2012, se presupuestó un millón de dólares para la renovación de una vivienda destinada a alojar al Dalái Lama y a una comitiva de 15 personas durante dos semanas.
- Uso de aeronaves: Los archivos describen gestiones para el uso de aviones privados de la red de Epstein para traslados de Su Santidad ese mismo año.
- Seguimiento personal: Un correo de octubre de 2012 revela que Epstein escribió a un colaborador: «Te dije hace casi un mes en la isla que el Dalái Lama vendría y quiero ir allí para verlo».
- Estrategia de acercamiento: En 2015, correos internos sugerían que Epstein «trabajaba» para atraer al líder religioso a cenas privadas, utilizando contactos académicos para intentar concretar el encuentro.
Expertos en seguridad sugieren que los documentos demuestran la obsesión de Epstein por rodearse de figuras de autoridad moral y política, pero no necesariamente prueban que dichas figuras estuvieran al tanto de sus intenciones o que hubieran aceptado sus servicios. Hasta el momento, no existen pruebas de que el Dalái Lama haya asistido efectivamente a los eventos organizados por el hoy occiso.






