Campeche.- La Universidad Autónoma de Campeche (UACAM) atraviesa una sacudida institucional sin precedentes tras la detención y fulminante destitución de su rector, José Alberto Abud Flores. El fiscal general del estado, Jackson Villacis, confirmó que la captura se derivó de un reporte sobre la presunta presencia de armas largas en el vehículo del funcionario; sin embargo, tras una inspección de la policía estatal, lo que se halló en el interior fueron sustancias ilícitas.

«Fue puesto a disposición de la Fiscalía y se están llevando a cabo los procesos correspondientes», declaró Villacis, confirmando que el ahora exrector enfrenta cargos por posesión de drogas. Este hecho ocurre apenas un mes después de que Abud Flores concluyera su segundo periodo y en medio de intensas versiones que apuntaban a su reelección por cuatro años más, un proceso que ahora queda anulado por su situación jurídica.

Poco después de la detención, la Secretaría de Gobierno estatal, encabezada por Luz Hernández, oficializó el nombramiento de la notaria Fanny Maldonado Guillermo como nueva titular de la Rectoría. La funcionaria destacó la trayectoria y liderazgo de Maldonado, reiterando la disposición del gobierno estatal para «hacer equipo por la educación en unidad».

No obstante, el relevo no estuvo exento de polémica. La UACAM emitió un comunicado denunciando una «intromisión» por parte de personal ajeno a la institución, acusando que se intentó forzar una sesión del Consejo Universitario con el único propósito de desplazar a Abud Flores. Este clima de tensión institucional ha generado preocupación sobre la estabilidad académica y administrativa de la máxima casa de estudios del estado.

La detención ha resonado a nivel nacional. La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) emitió un pronunciamiento exigiendo que el proceso se realice con estricto apego a la legalidad y respeto a los derechos humanos. Asimismo, la asociación enfatizó la necesidad de respetar la autonomía universitaria y evitar que el caso se vea empañado por «sesgos políticos».