Ciudad de México.- El viernes, un devastador deslave afectó las tierras altas de Papúa Nueva Guinea, sepultando aldeas como Yambali y Kaokalam en la provincia de Enga. La Organización Internacional para la Migración (OIM) estima que al menos 670 personas habrían perdido la vida debido a la avalancha de tierra y rocas que enterró más de 150 viviendas bajo aproximadamente ocho metros de escombros. El jefe de la misión de la OIM en el país, Serhan Aktoprak, declaró a la cadena australiana ABC que el desastre ha afectado gravemente a varias localidades de la región.
Los esfuerzos de rescate han sido hasta ahora limitados, con la recuperación de apenas cinco cuerpos. Las autoridades locales han señalado que, debido a que en las viviendas de esta región suelen vivir entre 10 y 15 personas, la cifra de fallecidos podría aumentar considerablemente en las próximas horas. El primer ministro de Papúa Nueva Guinea, James Marape, ha prometido asistencia inmediata y ha destacado que equipos de rescate y personal del Departamento de Obras Públicas están en camino para apoyar en las labores de búsqueda y reconstrucción.
Imágenes compartidas en redes sociales muestran la magnitud del desastre, con grandes rocas y escombros cubriendo lo que antes eran viviendas y áreas de cultivo, subrayando la grave pérdida tanto de vidas como de sustento para las comunidades afectadas. Este trágico evento resalta la vulnerabilidad de las áreas montañosas y remotas a desastres naturales como los deslaves, exacerbados por las intensas lluvias recientes. Las autoridades y organizaciones de ayuda trabajan arduamente para proporcionar apoyo y gestionar la emergencia en esta región devastada.







