Portugal.- En Albergaria-a-Velha, Portugal, los incendios forestales han devastado cerca de 10 mil hectáreas y han dejado un saldo trágico de siete fallecidos, entre ellos tres bomberos. Los residentes locales, como Maria Ribeiro, narran con lágrimas el miedo vivido al enfrentarse a las llamas sin ayuda inmediata. En medio de esta emergencia, Portugal movilizó a más de 3,700 bomberos y solicitó asistencia internacional para combatir los incendios, mientras los fuertes vientos y las altas temperaturas de más de 30 ºC agravaban la situación.
La región más afectada es Aveiro, donde los incendios destruyeron tierras y propiedades. Aldeas cercanas a Albergaria-a-Velha quedaron arrasadas, y las llamas se propagaron rápidamente, dejando un paisaje de árboles carbonizados y suelo ennegrecido. Los lugareños, como Maria do Carmo Carvalho, describen su lucha desesperada para salvar sus animales, mientras el país continúa en alerta máxima. Con más de 50 focos activos, España, Francia, Italia y Grecia han enviado aviones para ayudar a sofocar el fuego.
Las autoridades señalan que la gravedad de los incendios se debe al cambio climático, que ha intensificado las olas de calor y la sequía en la Península Ibérica. El comandante de protección civil, André Fernandes, informó de al menos 40 heridos, incluidos 33 bomberos. Expertos advierten que estos fenómenos serán más frecuentes en el futuro, y los residentes, conmocionados, afirman que no habían visto un desastre de tal magnitud en décadas.







