Copenhague.- El destino estratégico del Ártico se decidirá en las próximas horas en la Casa Blanca. El ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, confirmó que se reunirá este miércoles con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para abordar formalmente el renovado interés de Washington por adquirir el territorio autónomo de Groenlandia. El encuentro, que contará con el vicepresidente JD Vance como anfitrión, marca el inicio de una fase diplomática crítica tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha insistido en hacerse con la isla por motivos de «seguridad nacional».
Rasmussen, quien viajará acompañado por la ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, fue tajante al término de una reunión con el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento danés: «Queremos tratar toda esta discusión en una sala donde nos podamos mirar a los ojos». Aunque Dinamarca busca canalizar la tensión por la vía del diálogo, el ambiente es de máxima alerta. Washington ha señalado que, si bien la diplomacia es la prioridad, no descarta «otros escenarios», incluyendo una posible operación militar para asegurar el control de este enclave estratégico frente al avance de otras potencias en el Ártico.
Por su parte, el Gobierno autónomo de Groenlandia ha respondido con una postura de firmeza y pragmatismo. Los líderes de los cinco partidos del Parlamento groenlandés (Inatsisartut) emitieron una declaración conjunta defendiendo su derecho a la autodeterminación: «El futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses… ningún otro país puede inmiscuirse». No obstante, el presidente autonómico, Jens-Frederik Nielsen, calificó la situación de «grave» y se encuentra en Copenhague para coordinar acciones con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, buscando blindar la soberanía del territorio bajo el marco de las leyes internacionales.
Ante la amenaza de una intervención unilateral estadounidense, Groenlandia ha planteado una alternativa estratégica: que la OTAN asuma una mayor responsabilidad en su defensa. Esta propuesta ha encontrado eco inmediato en Europa, con Alemania y el Reino Unido liderando la posibilidad de aumentar la presencia de la Alianza Atlántica en la isla. Para concretar este apoyo, el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, anunció que viajará el próximo lunes a Bruselas para entrevistarse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y discutir formalmente la seguridad regional.
La relevancia de Groenlandia para la administración Trump radica en sus vastos recursos naturales y su posición geográfica privilegiada para la vigilancia de misiles y el control de las nuevas rutas comerciales árticas. Sin embargo, para Copenhague y Nuuk, cualquier aumento en la cooperación militar con Estados Unidos debe darse bajo el respeto al Estatuto de Autonomía. La reunión de mañana con Rubio y Vance será decisiva para determinar si Washington respetará los procesos democráticos de la isla o si la retórica de adquisición forzosa escalará a un conflicto diplomático sin precedentes entre aliados históricos.







