Washington.- El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció este miércoles una serie de sanciones contra más de una docena de operadores y empresas vinculadas al Cártel de Sinaloa. La ofensiva de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) apunta directamente a la estructura encargada de blanquear las ganancias obtenidas por el tráfico de fentanilo, utilizando métodos que van desde criptomonedas hasta negocios de comida.

Bajo la clasificación de «organización narcoterrorista» otorgada por el presidente Donald Trump el año pasado, el cártel enfrenta ahora el congelamiento de activos de sus principales piezas financieras en territorio estadounidense.

Los rostros del lavado: De Sinaloa a las Cripto
El Tesoro identificó a Armando de Jesús Ojeda Avilés como el cerebro de la red. Según el informe oficial, Ojeda opera desde Sinaloa coordinando la recolección de efectivo en EE. UU. y facilitando su conversión a criptomonedas para reintegrar el dinero a la organización criminal.

Junto a él, destacan otras figuras clave:

  • Jesús “Chuy” González Peñuela: Un capo con una recompensa de 5 millones de dólares vigente desde 2024, responsable de la distribución masiva de metanfetamina y fentanilo.
  • Jesús Alonso Aispuro: Identificado como el jefe financiero y gestor de las transferencias masivas de criptoactivos.
  • Rodrigo Alarcón Palomares: Encargado de la red de recolección de efectivo en suelo estadounidense.

Sanciones a negocios familiares y seguridad
La operación no solo alcanzó a individuos, sino también a unidades de negocio que servían como fachada o apoyo operativo:

  • Grupo Especial Mamba Negra: Una empresa de seguridad gestionada por familiares de los capos.
  • Gorditas Chiwas: Un restaurante ubicado en el estado de Chihuahua, ahora bajo la lupa del Tesoro por sus presuntos vínculos con la red de Ojeda Avilés.

Tensión diplomática: El caso Rocha Moya
Este anuncio ocurre en un clima de alta fricción entre Washington y el gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum. Hace apenas dos semanas, la Fiscalía de Nueva York acusó formalmente al exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de trabajar para el cártel.

El escándalo provocó la salida de Rocha Moya del cargo y la entrega voluntaria a autoridades estadounidenses de sus secretarios de Finanzas y Seguridad, un hecho que ha puesto a prueba la relación de seguridad bilateral.