Ciudad de México.- La tundra ártica está emitiendo más gases de efecto invernadero de los que almacena, advirtió la Agencia Estadounidense de Observación Oceánica y Atmosférica (NOAA). Según el Informe Ártico 2024, las temperaturas del aire en la región alcanzaron este año su segundo nivel más cálido desde 1900, agravando el deshielo del permafrost. Este fenómeno libera carbono almacenado durante milenios, en forma de dióxido de carbono y metano, debido a la actividad microbiana que se activa al descongelarse esta capa de hielo subterránea.
Los incendios forestales, exacerbados por el cambio climático provocado por el ser humano, están intensificando esta crisis. Estas conflagraciones no solo emiten grandes cantidades de carbono al quemar vegetación, sino que también destruyen las capas aislantes del suelo, acelerando el deshielo del permafrost. Desde 2003, las emisiones de incendios en el Ártico han promediado 207 millones de toneladas de carbono al año, un panorama agravado por el constante aporte de metano de los ecosistemas terrestres.

Expertos advierten que las repercusiones globales ya son evidentes. “La catástrofe climática que estamos presenciando en el Ártico afecta a comunidades en todo el mundo”, afirmó Brenda Ekwurzel, de la Union of Concerned Scientists. Alerta que muchos de estos umbrales ecológicos son irreversibles, haciendo urgente la mitigación de estos impactos para evitar un mayor deterioro climático.







