México.- El caso de la supuesta «mujer de Torenza», que recientemente inundó las redes sociales con teorías sobre universos paralelos, ha sido desmentido. La historia, que afirmaba que una viajera aterrizó en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK) de Nueva York con un pasaporte de una nación inexistente, es completamente falsa y está basada en la manipulación de imágenes de un antiguo reality show.

La leyenda urbana se viralizó asegurando que una adulta mayor, envuelta en un velo, había llegado en un vuelo desde Tokio con un pasaporte emitido por un país llamado «Torenza», del cual los oficiales de inmigración no tenían registro. El relato culminaba con la misteriosa declaración de la mujer: «Entonces este no es mi mundo», seguida de su supuesta desaparición inexplicable de la zona de detención.

Origen Real: Un Reality Show de 2004
El trabajo de verificación de datos realizado por AFP Fact Check desmintió que el video sea un metraje real o generado por Inteligencia Artificial. Las imágenes fueron extraídas de la serie de televisión estadounidense ‘Airline’, emitida por el canal A&E entre 2004 y 2005, la cual seguía la vida cotidiana del personal de Southwest Airlines.

La mujer real aparece en un episodio donde se confirma que:

Su Ruta No Era Tokio: La pasajera llegó en un vuelo nacional de Baltimore a Los Ángeles.

Problema de Idioma: La mujer no entendía inglés y fue identificada como hablante de árabe, siendo asistida por un empleado que sí hablaba el idioma hasta que fue recogida por un familiar, su sobrino.

Lo más importante es que en ningún momento del metraje se menciona la palabra «Torenza» ni se hace referencia alguna a un «mundo alterno».

«Torenza» No Existe
La palabra clave de la leyenda, «Torenza», no existe en registros geográficos, mapas ni diccionarios. Se asemeja únicamente a la palabra italiana Torrenza o al término español «torrenza», que significa torrente o avenida impetuosa de aguas.

El caso de la «mujer de Torenza» se une a las miles de «creepy pastas» y leyendas urbanas que ganan tracción y credibilidad gracias a la viralidad de internet, a pesar de carecer de cualquier evidencia real.