Adán Augusto es un pasivo por donde se le vea; ahora en territorio le restará más votos a Morena.

Su desgaste es enorme y es producto de la corrupción y de la impunidad del hermano que nunca tuvo el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Imagine a Adán Augusto en operación política territorial.

Por supuesto que los electores, incluidos los morenistas, le cerrarán las puertas por su fama corrupta.

Por eso, es puro cuento lo que dijo de que renunciaba a la coordinación en el Senado por irse a realizar trabajo territorial previo a la elección de 2027.

Sí, es la elección más importante para la presidenta Sheinbaum porque se renueva el Congreso de la Unión, se renovarán 17 gobernaturas y presidentes municipales.

Pero en esa urgencia, Adán Augusto no entra como activo, sino como grave pasivo.

Trae una enorme cola de corrupción como líder del crimen organizado de “La Barredora”, como millonario ganadero y notario próspero.

Todo en el marco de la corrupción y la impunidad que agobia a los gobiernos morenistas.

Por eso, con el tiempo, se habrá de diluir hasta que se convierta en cero a la izquierda, aunque, todavía, no esté en la cárcel por el fuero que aún trae en el bolsillo.